Race Report Carla Bustos IRONMAN 70.3 Pucón 2018

Mi primer Pucón, como debutante de la distancia sentía gran ansiedad ante la carrera. Muchos consejos, experiencias y relatos llegaron a mis oídos días previos a la competencia.  Con todo lo recopilado y las proyecciones de mi entrenador planifiqué mi competencia. Sin darme cuenta estaba en la línea de partida sintiendo como el corazón latía fuerte y la sangre comenzaba a fluir, estaba lista para el 3,2,1 ..al agua! La natación es mi deporte madre, me sentía muy cómoda pero debía nadar lo más rápido posible porque debía ganar minutos importantes. Literalmente era un “mar de gente”, fue difícil abrirse paso, pero ya he aprendido a luchar por mi espacio (así es el triatlón). Con poca visibilidad, por el sol, logré distinguir la salida. Cuánto disfrute el nado, pero siempre repasando lo que se venía pronto. Al salir mi reloj me decía que iba dentro de lo esperado. ¡Salí corriendo a la zona de transición, que alegría escuchar el ánimo del público!! ¡Ellos mismos me daban mi posición, 3° mujer!

 

 

Iba a mi prueba débil pero la que más había entrenado, el ciclismo. Al subirme a la bici sabía que no debía fallar la alimentación/hidratación. Concentrada y con convicción me fui por mis 90kms. Busqué ritmo, me acomodé en mis aerobarras y me fui escuchando mi respiración agitada, estaba ansiosa aún, me relaje y comencé con mi alimentación (2 geles Energy SiS y 1 tubo Sponser Plus). Los 60kms siempre se me dan fácil, y esta vez no había sido la excepción, después de esos kilómetros siento el cansancio y me preparo mentalmente para afrontar el resto de los kilómetros. Justamente en los 60k apreció viento, mi peor enemigo. Me esforcé el doble, miré hacia abajo y me dije “es ahora” que para mí significa: es ahora cuando no te fallas, cuando confías en ti, cuando te vences y te ganas.

 

Qué alegría sentí entrar al camino internacional, ya no quedaba nada. Ahí apareció uno de los pilares fundamentales, mi padre, que sin duda fue un punch para llegar a la T2. “Vamos hija”, qué emoción ver el orgullo de tu padre en sus ojos, quienes lo conocen saben que grita más fuerte que todos. Lo saludé y comenzó el desmonte. Ahora venía lo bueno!!! La famosa y temida península, admito que le tenía miedo, una lesión me haba tenido meses sin correr y sabía que no tenía el volumen de entrenamiento. Pero cuando decidí correr Pucón, me dije: “lo tendrás que correr con la cabeza, porque las piernas no darán”. Me bajé a correr acalambrada, había fallado en la hidratación, pero eso no me iba a impedir correr. Ví la cruz y sabía que conocería la península, es dura, te desafía y te tienta una y mil veces para que camines. Pero no! No! No caminaría y así lo hice. La península tiene lo suyo, pero el público, sus gritos, los paisajes hacen que des todo de ti y te superes. En mi cabeza solo existían 3 vueltas, la primera a ritmo, la segunda concentrada y la tercera con el corazón… Como duele esa tercera vuelta, pero sonreí (así me lo pidió mi hermano Esteban).

 

 

Se veía esa ansiada meta, el corazón se te recoge, porque lo lograste, no te guardaste nada, esas horas de competencias eran resultados de meses de duros entrenamientos. Estaban ellos ahí, mi familia, gritando a todo pulmón en mis últimos metros. Cruzas esa meta y es tocar el cielo con las dos manos, me gusta ganarme a mí misma, y lo hice. Superé los obstáculos y me gané. Sonrió cada vez que lo recuerdo. Finalicé en 05:13 horas. El tiempo es un pretexto, cuando sabes que fuiste la mejor versión de ti misma. Quienes tienen dudas, quienes no lo han corrido. ¡Háganlo!  es una carrera inolvidable. Mi primer Pucón se quedará guardada como una gran competencia. El próximo año iré nuevamente, pero el objetivo será otro… GANAR!!!
 

 

Fotografías: www.trichile.cl